La empresa Virgen Atlantic, en asociación con Boeing y General Electric e Imperial Renewables, realizó su primer vuelo experimental impulsado por biocombustible, en este caso a base de aceite de palma y de coco.
El vuelo experimental recorrió la ruta de Londres a Ámsterdam sin pasajeros pero con un grupo de técnicos y pilotos a bordo. Sir Richard Branson, el Presidente de la aerolínea aseguró: “hemos cruzado una frontera que le permitirá a Virgin Atlantic implementar el biocombustible en todos sus aviones mucho antes de lo esperado”
Este vuelo, es un ejemplo de como las principales aerolíneas mundiales se han embarcado en una cruzada para encontrar la manera de reducir las emisiones que provocan el efecto invernadero.
Éstas medidas, han incluido desde la utilización de combustibles alternativos, hasta el desarrollo de motores, que quemen los combustibles existentes de manera más lenta, así como un cambio en la forma de aterrizaje de los aviones.
Hace un año, directivos de la Comisión Europea anunciaron que las emisiones provenientes de la aviación aumentaron un 87% en comparación con el año 90.
Además, la búsqueda de un combustible alternativo, está ligada al incremento del precio del petróleo. Dudas sobre la viabilidad del proyecto.
Por un lado, es importante destacar la mezcla generada a partir del aceite de palma y coco, sólo alimentó a uno sólo de los motores del jet, mientras que los otro trescontinuaron funcionando con combustible fósil. Por ello, de los 22.000 kg de combustible utilizado en vuelo, sólo el 5% era de origen vegetal
.
Algunos medios especializados, como la revista Scientific American, señalaron que aún existen dudas de que los biocombustibles puedan ayudar a disminuir el impacto negativo en el cambio climático.
La utilización del coco también fue criticada como materia prima, ya que se considera que su empleo puede repercutir en el incremento de los precios de algunos bienes alimenticios como el aceite de cocina, y que su uso extensivo podría producir deforestación.
En el caso de la palma, la preocupación central se fija en la deforestación que podría provocar el aumento de plantaciones para el uso extensivo.
Otros proyectos similares en aviación. En los próximos meses, la aerolínea Air New Zealand planea evaluar el funcionamiento de los biocombustibles de segunda generación en un Boeing 747 con motor Rolls Royce.
En octubre del año pasado, un piloto consiguió llegar a 5200 metros de altura, a bordo de un jet, propulsado por una mezcla de biodiesel y actualmente aguarda el permiso de la Administración Federal de Aviación de los Estados Unidos para hacer un recorrido por todo el país.