La estatal Petróleos Venezuela (PDVSA) tomó el martes en un acto simbólico el control operativo de los proyectos de crudo pesado de la Faja, tras pactar acuerdos de traspaso con la mayor parte de los grupos privados que los operaban, a excepción de la estadounidense ConocoPhillips .
"Nosotros hemos abierto un espacio para que se mantengan (...). Pero si no lo aceptan, es clara nuestra Ley (...) asumiremos el 100 por ciento las operaciones y el manejo de estos proyectos," dijo el ministro de Energía, Rafael Ramírez, en una entrevista con el canal estatal de televisión VTV.
El funcionario enfatizó que si ConocoPhillips
"o cualquier otra empresa, no aceptan los términos que están establecidos en nuestra Ley Orgánica de Hidrocarburos, en nuestra Constitución y en la Ley de Nacionalización, tendrán que irse del país."
Ramírez reconoció que existe un conflicto con Conoco, el grupo privado con más participación en la Faja, por la negativa de esta compañía a firmar la cesión de las operaciones del mejorador Petrozuata, en el que ostenta un 50,1 por ciento, y en Hamaca, donde es el socio mayoritario con un 40 por ciento.
PDVSA aún sopesa varias opciones de compensación en las negociaciones que mantiene con las estadounidenses Chevron, Conoco y ExxonMobil ; la británica BP, la francesa Total y la noruega Statoil, para conformar nuevas empresas mixtas con mayoría estatal.
Sobre las críticas con respecto a la supuesta falsa imagen de la nacionalización petrolera, Ramírez afirmó: «Debe quedar claro que el control total de la extracción petrolera en la Faja es completamente venezolano, y en la figura de la empresa mixta (empresa de acciones compartidas entre el Estado y el capital privado) tenemos la mayoría accionaria».
Igualmente, el ministro del Poder Popular para la Energía y Petróleo explicó que no se descarta que la figura de empresa mixta desaparezca y el Estado venezolano asuma la totalidad de las acciones de las que ya existen.
Sin embargo, indicó que no estaría dentro del marco de las políticas de integración y participación de las naciones suramericanas que proponen iniciativas como las de la Alternativa Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América (Alba).
«No se trata de excluir la inversión extranjera, se trata de darle un vuelco necesario a la industria petrolera venezolana que por mucho tiempo estuvo al servicio de intereses extranjeros mientras el pueblo se moría de hambre», aseveró.
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