El director de Vigilancia Sanitaria, Walberto Piñánez, reconoció la situación en rueda de prensa y anunció que se dará preferencia a la vacunación en zonas fronterizas con Brasil y en la colonia rural donde aparecieron los cinco casos del mal.
Mientras tanto el rebrote de fiebre amarilla que se registra en Brasil y en Paraguay, y que esta semana afectó a un trabajador rural en Misiones, encuentra parte de su explicación en los cambios climáticos derivados del impacto ambiental producido por las represas y la deforestación, según explican médicos y especialistas consultados.
"En los últimos informes internacionales, hasta 2005 las zonas endémicas de fiebre amarilla no abarcan Misiones ni Paraguay. En el área endémica figuraban los países del norte de América del Sur e incluso Brasil. O sea que esto es nuevo para Misiones, quiere decir que se amplió el área endémica", subrayó Hugo Humada, médico misionero que viene proponiendo la necesidad de crear en esta zona del país el Instituto de Enfermedades Tropicales.
El problema de este rebrote de fiebre amarilla se le atribuye a la deforestación del sur del Amazonas, donde los monos portadores se acercaron demasiado a poblaciones humanas.