“Es un recordatorio oportuno del potencial de la industria del avistamiento de cetáceos para proveer ingresos sustentables y de larga duración no sólo en América Latina, sino para los cientos de comunidades costeras en todo el mundo”, dijo en un comunicado Erich Hoyt, uno de los autores de un reporte difundido por la Comisión Ballenera Internacional .
Por otro lado, un grupo de ambientalistas protestó contra la caza de estos animales (imagen arriba a la izquierda) y denunció cómo una ballena pilo de aletas cortas es sometida por los trabajadores de una pesquería en puerto de Taiji, la villa más antigua de Japón. En la imagen de abajo a la izquierda un trozo de carne cruda de cétaceo en un restaurante del poblado. Abajo, los ambientalistas formaron la silueta de una ballena azul con la leyenda santuario.