Además de la imposibilidad de los viajes en grupo para turistas, los visitantes individuales tardarán más tiempo en ser autorizados a entrar en la región, según informaron fuentes del sector, que han recordado que tras las revueltas de marzo de 1989 se suprimieron también los permisos durante meses.
El Tíbet recibió en 2007 unos 4 millones de turistas, cifra superior en un 60 por ciento a la de 2006, con su infraestructura e industria desarrollada al amparo del interés por el 'Techo del Mundo' de los viajeros a China.
Según los datos oficiales, que preveían en 2008 un aumento del 24 por ciento en el número de visitas, hasta los 5 millones, el turismo representó el año pasado el 14 por ciento del PIB con 668 millones de dólares, el 75,1 por ciento de aumento anual.
Las agencias incluían el Tíbet en las giras como lugar imprescindible a visitar junto a la Gran Muralla, la Ciudad Prohibida o los guerreros de terracota de Xian.
La cadena de televisión CCTV, en su canal en inglés, muestran ahora hoteles vacíos y empleados que expresan el temor por las consecuencias del paro que va a sufrir el sector ante la falta de viajeros.
A raíz de la violencia en que degeneraron el 14 de marzo las protestas que se habían iniciado pacíficamente el día 10, los extranjeros, turistas o no, fueron invitados por las autoridades de la región autónoma del Tíbet a marcharse.
Una fuente de la administración turística regional dijo que desconoce cuándo se emitirán de nuevo permisos de viaje al Tíbet, obligatorios para entrar.