El anuncio de la reapertura del Tíbet se dio tres día después de que la llama olímpica pasara por Lhasa bajo fuertes medidas de control, probando que la región del Himalaya volvió a ser una zona “segura” para los extranjeros.
“El paso de la antorcha olímpica probó que Tíbet está más estable y que es el momento indicado para reabrir la entrada a la región”, afirmó Tano, director delegado de la autoridad regional de turismo.
“Tíbet está seguro. Damos la bienvenida a los turistas chinos y extranjeros”, añadió.
Pekín cerró
Tíbet a todos los turistas y visitantes extranjeros después de las protestas violentas se desarrollaron en Lhasa en el mes de marzo y que llevaron a las autoridades chinas a montar un fuerte operativo policial para contener las manifestaciones “anti-China”
La represión china desencadenó las críticas de la comunidad internacional y dio origen a protestas en varias ciudades del mundo contra la represión de China en la región tibetana que perjudicó el curso internacional de la llama olímpica.
Al final del mes de Abril, China permitió que grupos de turistas chinos entraran a Tíbet y , en mayo, dio la misma autorización a los visitantes de Hong Kong, Macau y Taiwan.
Hasta ese momento Tíbet continuaba cerrado para visitantes y periodistas extranjeros bajo la justificación china de que la región seguía siendo un lugar “inseguro”debido a los actos de violencia organizados por las fuerzas “separatistas” fieles al Dalai Lama, líder religioso tibetano en el exilio.
De otro lado, los grupos internacionales pro-Tíbet afirmaron que
China utilizó el argumento de “falta de seguridad” para cerrar la región y esconder una enérgica campaña de represión y de “reeducación” política, con el objetivo de eliminar todo tipo de apoyo al Dalai Lama.
Tanor dijo que dos turistas suecos deberán legar a Lhasa hoy, y otros cuatro, provenientes de Singapur, llegarán el próximo domingo.
El comunicado no especificó si existe algún tipo de restricción para los visitantes, ni si los periodistas extranjeros tienen permiso para entrar a la región
El gobierno tibetano en el exilio afirma que 203 personas perdieron sus vidas durante la represión China, en un intento por detener las protestas violentas en Lhasa.
Por su parte, Pekín sostiene que los manifestantes tibetanos son responsables de la muerte de 21 personas.