Según los encuestados, los taxis malasios son "una desgracia nacional", la "vergüenza" de un país desarrollado como Malasia y "una seria amenaza para el turismo".
La queja más frecuente es que los conductores no utilizan el taxímetro y se niegan a llevar a los clientes que no paguen tarifas mucho más elevadas que el precio legal, llegando a actuar con grosería.
Algunas de las preguntas del sondeo se referían a la calidad del taxi, la educación de los conductores, la facilidad para encontrarlos en la calle o por teléfono y su profesionalidad.
En una escala de diez puntos, Malasia obtuvo una media de cuatro puntos, mientras que Singapur superó los ocho enteros.
Andy Davison, el presidente del Grupo Expat, propietario de la revista del mismo nombre, señaló que, entre todas las encuestas realizadas entre los expatriados de Malasia, la presente es la primera que ofrece un mal resultado.
"En los pasados diez años, hemos realizado unos cuarenta sondeos sobre muchos aspectos de Malasia en comparación con otros países y siempre han dado buenas respuestas, sólo los taxis despiertan el rechazo de los expatriados", indicó.
Por su parte, el presidente de la Asociación de Operadores de Taxis, Aslah Abdullah, afirmó que no podía negar que la encuesta ofrecía aspectos reales sobre el sector, pero achacó el problema a que las tarifas son insuficientes para sufragar los gastos del taxista.
"Hay que tener en cuenta que los precios en otros países son mucho más altos, ahí está la cuestión", apuntó.(EFE)