Entre los objetos expuestos está un tubo que contiene colillas recolectadas durante toda una semana en el centro financiero de la capital británica. Allí, los trabajadores de los bancos y de las aseguradoras deben salir a fumar en la vereda.
Londres fue un centro de comercio de tabaco desde que este producto fue introducido en el Reino Unidos, en mercados del siglo XVI.
El famoso explorador, poeta y pirata Walter Raleigh fue, en su época, un fumador consumado de pipa y popularizó el vicio entre sus amigos.
En 1614 había en Londres 7.000 establecimientos en los cuales se vendía tabaco, producto exótico que alcanzó el auge de su popularidad en el siglo XIX.
Durante el siguiente siglo, las empresas tabacaleras se valieron de la publicidad para estimular el consumo en masa del tabaco, que se extendió rápidamente.
Además de la exposición de pipas y otros objetos relacionados con el tabaco, la muestra también muestra la relación establecida entre fumar, el cáncer y otras enfermedades.