En varios desfiles los tambores de la samba se callaron por un minuto, propiciando a miles de cariocas la oportunidad de hace un silencioso llamamiento por el fin de la violencia.
El alcalde de Río de Janeiro, César Maia, entregó hoy el comando de la ciudad brasileña al “Rey Momo”, el emperador del Carnaval, y con ello autorizó formalmente el inicio de una fiesta que, este año, encuentra a los cariocas asustados y traumatizados por la creciente violencia de la criminalidad.
Desde la muerte de un niño de seis años arrastrado durante seis kilómetros enganchado al cinturón de seguridad del automóvil de su madre, robado por delincuentes, la “Ciudad Maravillosa” y Brasil ya no son los mismos.
Los grupos carnavalescos que se presentaron desde la semana pasada realizaron distintos homenajes al niño muerto y en varios de esos desfiles los tambores de la samba se callaron por un minuto, propiciando a miles de cariocas la oportunidad de hace un silencioso llamamiento por el fin de la violencia.
La paz, sin embargo, está muy lejos de volver a Río, donde la llegada de efectivos de la Fuerza Nacional de Seguridad -enviados en enero por el gobierno federal a pedido del flamante gobernador Sergio Cabral- ha sido insuficiente hasta ahora para detener la violencia urbana.

En los últimos dos días, el complejo de favelas de Alemao, uno de las más grandes y violentos de Río, ha sido escenario de varios tiroteos entre narcotraficantes, policías e integrantes de la Fuerza Nacional de Seguridad, que dejaron un saldo de por lo menos seis muertos y sembraron pánico en la región.
En un intento por lograr una “tregua” en la violencia al menos durante el período de la principal fiesta popular brasileña, a partir de hoy, el efectivo policial en las calles de Río aumenta a 30.000 agentes, lo que supone un aumento de cinco por ciento frente al año pasado.
Según el jefe del esquema de seguridad de la policía militarizada, Samuel Dionisio, la policía tratará además de ocupar las favelas vecinas al Sambódromo, para evitar incidentes en el principal escenario del Carnaval carioca: “Nuestra principal preocupación es el Sambódromo. Todo el mundo estará mirando hacia allá”, dijo.
Confiados en esa tregua, más de 500 obreros se dedican hoy a alistar los últimos detalles de la preparación del “Sambódromo” para el monumental desfile de “escuelas de samba” que se realizará en las noches del domingo y lunes próximos, ante un público de 90.000 personas.
La Municipalidad de Río, a su vez, asegura que los 700.000 turistas esperados en la ciudad tendrán seguridad y opciones para disfrutar el Carnaval.
“Hemos preparado una serie de eventos, varios bailes populares, todos con planificación de seguridad, salud y transporte, para garantizar comodidad a la población y a los turistas”, dijo el gerente de operaciones del ente municipal de turismo (Riotur), Bruno Mattos.