Según informó la agencia Reuters, citando fuentes del Ministerio de Energía turco y de la petrolera BP, consorcio a cargo del mismo, ya se iniciaron las primeras operaciones en oleoducto. "Las primeras preparaciones para la carga (de crudo) fueron finalizadas. Podemos comenzar a cargar hoy", dijo una de las fuentes a la agencia.
Sobre el incidente, las guerrillas separatistas kurdas fueron quienes reivindicaron la explosión, pese a que funcionarios energéticos y militares turcos expresaron sus dudas de que el estallido hubiese sido causado por un atentado.
Georgia es un una conexión clave energética para Estados Unidos, que conecta la región del Mar Caspio con los mercados mundiales, sin pasar por Rusia. El oleoducto Bakú-Tbilisi-Ceyhan transporta crudo ligero, de gran atractivo para Occidente.
La estratégica posición de Georgia es de un alto beneficio para las potencias mundiales, ya que se ubica entre Irán y el monopolio de oleoductos y gasoductos rusos. Es por esto que apostaban a que Tiflis fuera el escenario para exportar hidrocarburos de Azerbaiyán, al borde del Caspio. En tanto, el país centroasiático suspendió sus exportaciones de crudo el sábado a través de los puertos georgianos de Kulevi y Batumi en el mar Negro, debido al conflicto.
Por su parte, en Bakú, una fuente de la petrolera británica BP, confirmó el flujo de crudo. "El ducto Bakú-Ceyhan está operando en forma normal", dijo Tamam Bayatly a Reuters. "El volumen depende de cuán rápido podamos elevar las tasas de producción", añadió.
Entre otras cosas, también se informó que el bombeo en otro yacimiento operado por la BP, el Azeri-Chirag-Guneshli, ubicado en Azerbaiyán, estaba retornando a su nivel habitual luego de que la explosión en el ducto obligara un fuerte recorte de la producción. Sin embargo, la fuente no especificó la actual tasa de bombeo.
Bayatly dijo que seguía en pie el plan para producir 1 millón de barriles por día en el campo Azeri-Chirag-Guneshli para fines del año.