De igual forma, se registró un aumento de las operaciones en las refinerías, lo que también hizo bajar los precios. Según el informe del Departamento de Energía, las existencias de petróleo se redujeron en 1,24 millones de barriles, ubicándose en 301 millones la semana pasada. Los analistas creían que los suministros tendrían una caída de 1,75 millones de barriles, según una encuesta de Bloomberg News. En tanto, la actividad en las refinerías creció hasta un 89,3 por ciento, lo que supuso un aumento de 0,7 puntos porcentuales, comparados con la semana anterior.
El petróleo crudo para entrega en el mes de julio cayó 1,85 dólares, o 1,4 por ciento, situándose en los 132,16 dólares por barril en la Bolsa Mercantil de Nueva York. Con esta caída, el precio ha bajado 5,5 por ciento desde la cifra récord de US$ 139,89 por barril, alcanzada el 16 de junio. Antes de la publicación del informe, el petróleo se situaba en los 134,19 dólares por barril.
Entre otras cosas, el barril se vio afectado luego de que JP Morgan Chase, el tercer banco más grande de Estados Unidos, dijera que el aumento de la cotización se podría ver frenado por la volatilidad y el compromiso de Arabia Saudita de impulsar los suministros.
El país asiático, el más grande exportador del mundo, pidió una reunión de productores, consumidores, las principales naciones industriales y los bancos para el 22 de junio, con el objetivo de discutir el aumento en los precios del petróleo. A su vez, la Agencia Internacional de Energía (AIE) dijo que la búsqueda de un aumento inmediato en la producción de petróleo en la reunión “calmaría los mercados”.