Un artículo que publica Business Week analiza cómo las nuevas plataformas off shore, con mayores avances tecnológicos, inciden en los precios del petróleo.
Nigeria es un lugar complicado para hacer negocios. Desde el año pasado, los grupos de rebeldes bombardean los oleoductos de Royal Dutch Shell y secuestran a sus trabajadores, buscando una mejor distribución de la riqueza que genera el petróleo en ese país. La petrolera se vio obligada a cerrar la mitad de su producción, la mayor parte de cual se realiza en el Delta del Río Níger, un pantano poblado por agricultores, pescadores y milicias.
En el mar, la situación es mucho más segura. Desde finales del año pasado, Shell extrae petróleo en el yacimiento de Bonga, un proyecto de 3,6 mil millones de dólares localizado a 973 metros de la costa. El campo produce más de 200.000 barriles por día, gracias a la alta tecnología de la plataforma capaz de producir, almacenar y descargar petróleo, en inglés se la denomina FPSO.
Los FPSO se parecen a un buque petrolero y pueden mantenerse firmes almacenando hasta dos millones de barriles, pero su objetivo principal es cargar los buques petroleros en el mar, en vez de enviar el crudo hasta una terminal terrestre. Este tipo de innovaciones también explican porqué los precios del petróleo bajaron hasta llegar a un promedio de 60 dólares.
Para las compañías petroleras, las ventajas abundan. Los FPSO ahorran millones de dólares en gastos de infraestructura, años en tiempo de construcción y en el caso de Nigeria, se ahorran los gastos y reveses asociados con la inestabilidad política. “El FPSO brinda mucha flexibilidad”, opina John Stubbs, el ejecutivo de Shell que incentivó el proyecto Bonga y lo puso en funcionamiento.
En este momento pueden encontrarse estas plataformas off shore en las costas de Brasil, África Occidental y el Sudeste Asia. En total extraen más de cinco millones de barriles por día. Hace cinco años producían un millón y medio de barriles diarios. hace cinco años, según la investigación de Wood Mackenzie.
Sin embargo, la manipulación de millones de barriles de crudo en el mar aumenta el riesgo de derramamientos de petróleo y otros tipos de contaminación. De todas formas, este punto negativo no reduce la proliferación de los FPSO. A medida que la producción se mueve más lejos de la costa, se duplicó la cantidad de plataformas en funcionamiento hasta llegar a 113 en todo el mundo, según el consultor de industria Douglas-Westwood Ltd.
El costo de las FPSO supera los cien millones de dólares. Además, tienen una longitud equivalente a tres canchas de fútbol. Las plataformas son trasladadas desde su lugar de manufacturación hasta los yacimientos petrolíferos en donde anclan. Una vez en el mar, unos 100 empleados trabajan allí durante un mes y luego vuelven a tierra durante otro mes para después volver. “Los llamamos superbuques”, dice Michael Flynn, de Exxon Mobil. “Realmente son como pequeñas ciudades.”
Una lugar en el mundo donde las fábricas flotantes tendrían que aparecer es el Golfo de México, donde existe una gran infraestructura de oleoductos. Devon Energy Corp, anunció un gran descubrimiento en las aguas profundas del Golfo a mediados de este año. Por este motivo, los FPSO son una excelente opción.
Los FPSO que maneja Conoco-Phillips en la costa de China y Vietnam se encuentran diseñados para girar en el lugar, reduciendo al mínimo el impacto de olas durante los huracanes. Además, se pueden separar de los pozos submarinos en los que están anclados y pueden remolcarse lejos si las condiciones se vuelven adversas.
Por este motivo, las instalaciones en el golfo podrían soportar las malas condiciones de mejor manera que los oleoductos que se dañaron con los huracanes del año pasado. |
 |