Las habitaciones vacías desmienten los anuncios de “sin cupo”. En realidad, los hoteles de primera clase están con el 75% de capacidad de reserva y los hoteles cuatro estrellas, con el 50%, según los datos de la Secretaría de Turismo de Pekín.
Los únicos que no se vieron afectados fueron los hoteles que se encuentran en los llamados “hutong” (barrios históricos de Pekín).
Atrayendo a los turistas con “descuentos especiales”, los hoteles tres estrellas y de categoría inferior a esta tienen, respectivamente, apenas el 30% y el menos de 10% de los cuartos reservados para el periodo de los Juegos Olímpicos, que se celebrarán del 8 al 24 de agosto.
El mismo problema atraviesan los apartamentos, ya que muchos de los pequineses que habían programado viajar a algún otro lugar en agosto, para poder alquilar su propio apartamento, acabarán permaneciendo en la ciudad, informó Song Zhi, del site Lodgingatbeijing.
La capital dispone de 336 mil cuartos de hotel para acoger a 450.000 mil y a 500 mil visitantes extranjeros, además de los 1,2 millones y 1,6 millones de visitantes chinos previstos. Aún así, las expectativas pueden ser muy optimistas
Visas
En mayo, algunas compañías aéreas europeas redujeron la frecuencia de los vuelos semanales hacia China. Al mismo tiempo aumentaron las protestas de personas a las que se les negó la visa de entrada, informó el periódico de Hong Kong "South China Morning Post".
Las autoridades divulgaron que tener una entrada a los Juegos no asegura la visa.
Para obtener una visa de negocios o de turistas son necesarios: una carta de invitación, la reserva del hotel o el contrato de alquiler de algún apartamento, un pasaje aéreo y una cuenta activa en un banco chino con un depósito “congelado” de 800 yuans (cerca de 75 euros) para cada día que se piensa permanecer en el país.
De ese modo es cada vez mayor el número de aficionados que deciden seguir los Juegos por televisión, desesperanzados por el rigor del gobierno chino, que ha reforzado las medidas de seguridad después de las protestas internas e internacionales que en los últimos meses tenían amenazado la “estabilidad” del país.