Las dos compañías poseen el 50 por ciento de las acciones de Chalmette, aunque es la estadounidense, quien la administra. "Planteamos tener otro operador. No puede ser Exxon Mobil", dijo Ramírez, quien recordó que esta posibilidad está contemplada en el contrato firmado por ambas empresas.
Las declaraciones se dan en el marco de una disputa judicial entre las dos compañías que aún no ha podido ser resuelta. La empresa norteamericana solicitó una millonaria compensación por la nacionalización de un proyecto en la Faja del Orinoco, en el que Exxon tenía una importante participación. El conflicto derivó en la suspensión de las relaciones comerciales entre ambas partes y de los envíos de crudo por parte de PdVSA a Exxon. Decisiones decretadas por el propio presidente venezolano, Hugo Chávez.
Debido a esta situación, un juez británico le autorizó al gigante petrolero norteamericano un embargo de 12.000 millones de dólares en activos en contra de PdVSA. Sin embargo, un tribunal del mismo país, suspendió esta medida por considerar que la justicia del Reino Unido no tenía jurisprudencia sobre este caso. Ahora, el litigio pasará a manos de un juzgado en Estados Unidos.
Según el contrato, la designación de un tercero como operador únicamente implica la administración de las instalaciones en nombre de ambos accionistas. Es decir, que las acciones, seguirían en manos de la empresa venezolana y la estadounidense.
Desde que venció el contrato de suministro de petróleo venezolano a la refinería hace algunas semanas, Exxon decidió comprar combustible de otros países para destinarlo a Chalmette. Situación calificada de “insostenible” por el Ramírez, debido a los altos costos que esto conlleva, l oque supondría pérdidas para ambas compañías.