Al antiquísimo rito católico en la Basílica de San Pedro asistieron sobre todo cardenales, obispos y sacerdotes. Como todos los años, decenas de miles de fieles se trasladaron a Roma desde todas las regiones del mundo para participación en la celebración de la Pascua.
En la noche de este Jueves Santo se realizará el tradicional lavado de pies en la Basílica de San Juan de Letrán. El Papa lavará personalmente los pies de 12 hombres en memoria del gesto de humildad y generosidad de Jesús recogido en la Biblia.
Se espera que numerosos peregrinos y turistas acudan el viernes al Coliseo para presenciar la Vía Crucis. El domingo, Benedicto XVI impartirá en la Plaza de San pedro la tradicional bendición “Urbi et Orbi” (a la ciudad y al mundo).
El turismo
La Semana Santa en Roma concentra los días de mayor actividad en la ciudad eterna. El Papa tiene más apariciones públicas que durante cualquier otra festividad. Y los hoteles y restaurantes reciben a más turistas que en cualquier otro momento del año.
Desde el Jueves Santo hasta el Domingo de Resurrección, Benedicto XVI tiene mucho que hacer, en parte también de noche, lo que para un hombre de casi 80 años no es tarea sencilla.
Como todos los años, ya hay decenas de miles de turistas de todo el mundo en la capital italiana. “Se registró un claro aumento sobre todo en las visitas de alemanes y españoles”, aseguran los diarios italianos.
También el sector hotelero se muestra optimista, ya que espera un diez por ciento más de huéspedes que el año pasado. Eso sí. Nadie en Roma distingue entre peregrinos devotos y turistas normales.
Para el Papa, que se enfrenta a sus segundas Pascuas desde su elección en 2005, el estrés comienza el Jueves Santo por la mañana, cuando se consagran los santos óleos de la Iglesia.
Por la tarde, llega el momento culminante en la basílica de San Juan de Letrán con el lavatorio de pies, gesto de devoción y caridad cristiana. El jefe de la Iglesia católica lavará los pies a doce hombres, que representan a los doce apóstoles, con agua y jabón, en memoria del lavatorio de pies de Jesucristo hace 2 mil años.
La segunda cita importante es el Via Crucis en el Coliseo la noche del viernes, también un momento cumbre para los turistas, que siguen la procesión religiosa a la luz de las antorchas.
Los espectadores deberán ejercitar su paciencia, ya que la ceremonia se prolonga hasta altas horas de la noche.
Apenas 24 horas después, Benedicto XVI vuelve a trabajar de noche, en la vigilia pascual en la Basílica de San Pedro. Este es uno de los momentos más bellos de los festejos: La luz pascual comienza a iluminar la iglesia oscura y finalmente, a las doce, suenan las miles de campanas de Roma.
El final lo marca la bendición “urbi et orbi” el Domingo de Resurrección en la Plaza de San Pedro.
Y el tiempo? Los turistas ya experimentados suelen tener siempre un paraguas a mano, porque saben que el tiempo en Semana Santa es traicionero.
“Los meteorólogos dicen que mejorará” , comenta un romano. “Pero también pueden equivocarse”.
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