Como si fuera un alebrije gigante o tal vez el cuerpo de algún insecto metálico de color rojo, se despliega una estructura que contrasta con el panorama industrial de la zona de Toluca, capital del Estado de México.
Se trata de la primera fase de lo que será el Museo del chocolate, de la compañía suiza Nestlé, creado por el despacho del arquitecto mexicano con raíces rusas y polacas Michel Rojking, quien ha decidido jugar con la formas y materiales para producir una estructura lúdica.
En esta ocasión, Rojkind tuvo que enfrentar dos importantes retos: uno era el tiempo límite (dos meses y medio) para entregar la primera parte de la obra.
El otro era volver a sentirse niño para concebirla.
“La empresa Nestlé llevó a cabo un concurso con varios arquitectos para que pudieran diseñar un túnel o pasadizo por el cual caminaran los niños antes de iniciar su recorrido para conocer la planta”, nos comenta el experto Rojkind.
“Pero cuando hicimos el viaje hacia Toluca nos topamos con un panorama que no pienso que le gustaría ni a un niño ni a un adulto. Y es que si yo llegara en camión después de un viaje de 40 minutos desde la ciudad de México, como niño me traumaría, —y nos explica—: ellos tienen la cabeza llena de fantasía, de seguro en el camino hacia la planta imaginarían muchas cosas divertidas y esperarían una bonita vista al llegar, lo cual no ocurre, por tratarse del paisaje común de un área industrial.
“La verdad, cuando diseño una obra me siento como un niño y en este caso específico no fue la excepción”.
Dice que fue entonces cuando le propuso a los directivos de la firma no sólo hacer un túnel, sino crear un museo del chocolate que sorprendiera a los pequeños visitantes por su colorido y forma desde que éstos fueran llegando a la planta.
“Les dije: ¿Por qué no mejoramos la imagen de la planta y levantamos el primer museo del chocolate en México?”, refiere Rojkind.
Fuente: Gerardo León (El Universal)