El jueves próximo los birmanos darán la bienvenida al máximo funcionario de las Naciones Unidas, quien visita el país asiático para colaborar a la entrada de ayuda humanitaria en Myanmar, ante las reticencias que la propia junta militar en el gobierno presenta al respecto.
Entre los funcionarios con quienes se entrevistará Ban Ki-moon, él esperaba que estuviese el líder de Myanmar, Than Shwe, tal y como lo manifestó cuando los periodistas le preguntaron previo a su partida. "Estaré, espero estar reuniéndome con el general Than Shwe y otros altos funcionarios del Gobierno", expresó el funcionario onusino.
En todo el territorio birmano fueron establecidos tres días de duelo oficial, a más de dos semanas que ocurriera una de las mayores catástrofes naturales de la historia reciente, luto que comenzó este martes bajo una fina lluvia en Rangún, con las banderas del municipio izadas a media asta.
Sin embargo, al contrario de la vecina China, no hubo ni minuto de silencio, ni ceremonia oficial, y la mayoría de los habitantes no estaba al corriente de lo que sucedía.
"No sabíamos. ¿Como podemos expresar nuestro pesar por las víctimas del ciclón?", manifestó Mya Mya, una vendedora de flores refugiada en una escuela luego que el ciclón le destruyera su casa. Mya está, como la mayoría de los damnificados, aún a la espera de alimentos y medicamentos.
Una ‘segunda catástrofe’
La junta militar birmana pronto sintió la presión internacional, la que va en aumento, para que abra completamente sus puertas a la ayuda humanitaria, la cual está destinada a los 2,4 millones de damnificados y especialmente a los casi dos millones que, según la ONU, todavía no recibieron la más mínima ayuda.
Ante la posibilidad de que tenga lugar una "segunda catástrofe" humanitaria, el secretario Ban Ki-Moon, quien el jueves llega al país, buscará convencer a la Junta, quienes reafirman la soberanía nacional y desconfían de los Occidentales, para que se muestren más receptivos.
Rangún ya vio aterrizar algunas decenas de aviones, pero varios barcos -como el francés 'Le Mistral' cargado con más de mil toneladas de ayuda- siguen esperando en alta mar la luz verde de la Junta.
Lo que el secretario general de la ONU busca con la visita es "reforzar la operación de ayuda actual, analizar cómo se puede intensificar el esfuerzo internacional de socorro y de reconstrucción y trabajar junto con las autoridades birmanas para aumentar de manera significativa el volumen de la ayuda" destinada a las zonas más afectadas por la catástrofe", explicó su portavoz Michele Montas.
Ban permanecerá hasta el viernes en Birmania y no estará presente durante la segunda fase del referendo sobre la nueva Constitución que la junta prevé organizar el sábado, denunciado por el partido de oposición de Aung San Suu Kyi y considerado como inoportuno por la comunidad internacional.
Regresará a Rangún el domingo para asistir a una conferencia de recaudación de fondos organizada por la ONU y la Asociación de las Naciones del Sureste Asiático (ASEAN) que la junta aceptó recibir.