El ministro de Turismo del Perú, Martín Pérez, confirmó ayer que el santuario inca de Machu Picchu está intacto, pese a los daños causados en sus alrededores.
Pérez indicó que el gobierno peruano hará todos los esfuerzos para que las rutas de acceso estén recompuestas a la brevedad, ya que a Machu Picchu sólo se puede llegar por helicóptero -a muy alto precio-, por tren o a través del Camino del Inca, pero estas dos últimas opciones están suspendidas por el momento por las inundaciones.
Según el funcionario, hay dos puntos por los que se podría hacer un puente desde zonas en las que pasan carreteras.
“Por (el pueblo de) Santa Teresa hay aparentemente menos daño. El concesionario de la vía férrea estimó que en unos diez días se podrá rehabilitar, vamos a ver cómo se va materializando ello”, señaló.
Unos 3.000 turistas, en gran parte extranjeros, entre ellos 700 argentinos, quedaron atrapados en Aguas Calientes, punto de acceso a Machu Picchu, y pasaron dificultades antes de que fueran evacuados en helicópteros.
Durante el desastre natural, la joven platense Lucía Ramallo Sarlo, de 22 años, lamentablemente murió mientras dormía en una carpa en el Camino del Inca, que recorría para llegar hasta la ciudadela.
El gobierno peruano teme que este desastre natural -que no es el primero- desestimule la llegada de extranjeros, ya que Cusco, el epicentro del imperio inca, es el mayor atractivo turístico del Perú y genera gran parte de sus ingresos en base a esa industria.
Por esa razón, el gobierno lanzará una campaña promocional para que el lugar y todo el departamento de Cusco sean más visitados por los turistas nacionales.