Los productos que quedan en las góndolas son los restos que quedaron después de los últimos disturbios. Los precios son notablemente inferiores a lo habitual. Pero el regateo sigue como de costumbre. La diferencia es que ahora, la mayoría de los compradores son residentes locales. Todavía no hay turistas.
El gobierno anunció a principios de esta semana que el Tíbet volverá a abrir sus puertas a los turistas el mes que viene. Hasta entonces, los comercios dependerán de los consumidores locales.
En el mayor supermercado de Lhasa, la situación mejora día a día. Esta clienta afirma que se está mucho mejor ahora que durante la semana posterior al 14 de marzo.
No obstante, para igualar el volumen de ventas anterior a los disturbios, todas las esperanzas están puestas en el primero de mayo, para cuando se espera la llegada de un elevado número de turistas (Pueblo en Línea).