Las manifestaciones contrarias a China, debidas a la represión de los disturbios que tuvieron lugar en Tíbet en marzo, arruinaron el paso de la antorcha por ciudades como Londres, París y San Francisco este mes, donde muchos exiliados tibetanos intentaron hacerse con la llama o apagarla.
La cobertura de los disturbios en Tíbet, que fue calificada por los asiáticos como parcial, y las manifestaciones que acompañaron la ruta de la antorcha, han despertado un fervor patriótico entre los chinos.
Cibernautas han llamado al boicot contra Francia, que abarcó desde manifestaciones ante la embajada hasta protestas ante las cadenas comerciales galas.
Algunos periodistas occidentales han recibido mensajes amenazadores y un estadounidense fue atacado por una turba de manifestantes antifranceses, según el blog de un extranjero.
La portavoz del Ministerio de Exteriores, Jiang Yu, dijo que el gobierno desaprobaba "estos casos de violencia que eran extremadamente aislados".
"China es un lugar seguro", dijo Jiang . "China es un país con una gran hospitalidad y cortesía (...) nos esforzaremos para presentar unos Juegos sobresalientes que ayuden al establecimiento de la amistad y el entendimiento entre los pueblos".