La investigación comenzó el año pasado cuando colapsó una cantera de arena y quedaron al descubierto algunos huesos del paquidermo. A partir de allí comenzaron las tareas para desenterrar el esqueleto completo, que fueron realizadas por un equipo de especialistas de una universidad australiana y duraron cuatro semanas.
Según las primeras hipótesis, el animal habría muerto en la orilla del río Solo y la arena debió taparlo rápidamente, lo que lo protegió de haber sido devorado, anunció el paleontólogo Gert Van Den Bergh en un comunicado. Ahora los huesos, revestidos en yeso para su protección, fueron enviados al Museo de Geología de Bandung, en Java Occidental.