Desde hace poco más de tres semanas las amenazas de los huracanes han reducido el suministro de crudo del Golfo de México en poco más de 20 millones de barriles y paralizado un 25 por ciento de la capacidad de refino de la nación, lo que ha afectado significativamente las existencias domésticas de combustibles, informó Reuters.
Los analistas coinciden en que podría haber un daño de largo plazo en el área que dejará su huella en los inventarios. Por su parte, la petrolera Chevron confirmó que varias de sus plataformas en el Golfo de México fueron derrumbadas por el ciclón Ike, que azotó el sábado la costa de Texas en lo que fue el mayor golpe a la industria petrolera desde el embate de los huracanes Katrina y Rita en el 2005.
"No podemos precisar en este momento cuántas o cuáles" dijo un portavoz de la empresa. "En este momento parece que están en las aguas menos profundas de la plataforma continental", añadió. Por su parte, BP dijo que una estructura de perforación de su plataforma Mad Dog, fue derrumbada y yacía en el suelo marino tras el paso del huracán por la zona.
Pese a los reportes negativos, funcionarios del Gobierno estadounidense dijeron que es poco probable que Ike haya asestado un golpe tan fuerte como los de Katrina y Rita en el 2005, que destruyeron unas 100 plataformas. A su vez, Shell, la mayor productora de petróleo en el Golfo de México, dijo que las inspecciones iniciales de sus instalaciones mostraron sólo daños superficiales menores.
Según se informó, 15 refinerías permanecen cerradas, lo que contrae aún más las ya escasas reservas de gasolina. El Departamento de Energía de Estados Unidos dijo que pasaría "aproximadamente una semana" antes de que las refinerías cerradas por los ciclones puedan reanudar sus operaciones, informó Reuters.