Pequeños hoteles con clase están marcando la diferencia en el turismo español. Reliquias históricas, o simplemente exóticos espacios creados para brindar los mejores servicios, son una realidad. De sur a norte o de este a oeste, siempre encontrará estos acogedores ambientes, con exclusivos diseños y decorados interiores, donde el relax y el confort están garantizados.
El Babú (Asturias)
Esta casona asturiana del siglo XVIII es una interesante construcción de piedra. Su interior se caracteriza por tener un corte moderno, con predominio de colores neutros, sin olvidar algunas pinceladas coloristas.
La construcción está edificada sobre una finca de frutales en la sierra del Sueve, enfrentada al Babú, la cima que le da el nombre. El cristal y la luz natural son los protagonistas, desde sus ventanales se puede apreciar el gallardo de las verdes colinas o el horizonte del mar. En las noches la iluminación baja y cálida proporciona recogimiento e intimidad.
El resultado de la combinación tradición-innovación, armoniosa y tranquilizadora, responde a una inspiración minimalista que se traduce en un mobiliario de Ikea en tonos crudos con golpes de colores vivos en las alfombras, paredes beiges, edredones nórdicos, luces halógenas, sillas de diseño, paredes vacías, sillones de mimbre y cuartos de baño revestidos de gresite. 
La finca permite ser recorrida en un agradable paseo, también, por su ubicación privilegiada, se pueden realizar excursiones por el Oriente de Asturias sin grandes desplazamientos.
Disfrutar del mar en la solitarias playas de Caravia (a 600m), hacer senderismo por la Sierra del Sueve, partiendo del Fito (a 4 Km.), acercarse a los Picos de Europa y a Covadonga (25 km), visitar pueblos marineros como Lastres ó Ribadesella (7 y 15 Km.), acercarse a la prehistoria (Cuevas de Tito Bustillo, Museo Jurásico) ó disfrutar del prerrománico asturiano en Valdediós ó del románico en San Juan de Amandi (18 Km.).
Para los amantes del deporte, las actividades se desarrollan en el Campo de Golf La Rasa de Berbes, el Puerto deportivo de Lastres, las playas de Caravia (surf), el Río Sella (piragüismo), la Sierra del Sueve (senderismo), entre otros.
El remanso de Gredos (Ávila)
Este acogedor hotel rural se encuentra situado al suroeste de la provincia de Ávila en pleno Parque Regional de Gredos. Este escaparate brinda un remanso de paz y tranquilidad, con un ritmo de vida muy alejado del estrés impuesto en la gran ciudad. La zona es un bello paraje de extensos, prados, bosques, ríos y gargantas que compiten en belleza con las impresionantes montañas de "ese corazón desnudo de viva roca" tal y como definió el filósofo Unamuno.
En el Remanso de Gredos está todo pensado para que el huésped se encuentre cómodo y relajado, tan a gusto como en casa. Los amplios salones resultan muy agradables para descansar al final del día y disfrutar de su biblioteca, al igual que la terraza que resulta el lugar perfecto para contemplar las vistas a la sierra. 
La casa, de nueva construcción, está realizada en ladrillo visto y mampostería. En ella se establece un agradable juego de volúmenes y alturas que, junto con los balcones, rompe la simetría de la fachada. En la entrada dispone de un curioso porche con mesas y sillas, ideal para los más cómodos.
Su decoración está concebida en términos de calidez: paredes de color teja, vistosas cortinas, dormitorios empapelados con decoración individualizada... Y en los meses de invierno la chimenea corona a la perfección esa sensación de calidez.
El ambiente logrado aquí cobra su mayor vigor al amor de la lumbre. Fieles al abecé de la ornamentación rústica, no faltan en los dormitorios cuadritos de motivos vegetales, esteras de enea, cabeceros de forja, muebles de interpretación imperio y lamparitas por doquier.
En las estaciones menos frías se puede disfrutar de las vistas que la terraza depara sobre las montañas, esto se convierte en un poderoso imán para el fin de semana.
Hotel Neri H&R (Barcelona)
En pleno barrio gótico de Barcelona se encuentra este precioso hotel construido sobre un palacete del siglo XVIII, totalmente renovado, que conserva las particularidades que le otorga la edad.
A tan solo dos pasos de la catedral y en una placita recoleta, serena y absolutamente romántica el visitante puede disfrutar de un hotel que ha conseguido una perfecta fusión entre la casta histórica del edificio y un
estilo absolutamente contemporáneo.
Este hotel y restaurante cuenta con 22 selectas habitaciones, con tapicerías en colores malvas, iluminación indirecta estudiada con precisión y baños revestidos de cuarcita negra india.
En la decoración del hotel Neri Bracelona participan elementos que confieren sensibilidad y gusto al ambiente. En todas las habitaciones, hay cuadro decorativos. El motivo cambia en cada planta: en la primera, cuadros renacentistas, en la segunda reinan los macroaumentos de diferentes flores, y en la tercera los horizontes.
El acabado de los muebles no es el tradicional, sino que se ha optado por el tacto más rugoso de la madera aserrada, como se puede observar en mesitas, escritorios, puertas… El hotel dispone también de un salón de estar-biblioteca y una terraza-solarium con vistas a la Catedral y a los tejados del Barrio Gótico.
El restaurante, con vistas y acceso a la plaza Sant Felip Neri, cuenta con una interesantísima carta gastronómica. Se aprovechan los aromas y las especias clásicas de la cocina medieval para conseguir una elaborada cocina, con ingredientes propios de la cuenca mediterránea.
Se puede degustar desde la dukkah, mezcla de especias egipcias, a la salsa Tahini, típica del sur del Mediterráneo. Aun así los protagonistas dentro de tan exótico elenco de platos son el aceite de oliva, el comino, la canela, el azafrán, una fusión que no puedes perderte.
El Jardín de Carrejo (Cantabria)
Construida en el siglo XIX, esta bucólica casa rural ha abierto recientemente sus puertas a los visitantes, haciendo honor a su nombre, El Jardín. En su origen constaba de casa familiar, capilla, casa de labranza de los guardeses, cuadra y pajar, fabrica de luz y piscinas de piedra donde estaba la piscifactoria.
La casona de piedra está rodeada de 3 hectáreas de zona verde, un hermoso jardín que invita a pasear entre espléndidos ejemplares de sequoias, arces, cedros, nogales, tilos, abedules, manzanos... algunos de ellos centenarios.
Dispone de 10 habitaciones: 8 dobles y 2 junior suites; salón y comedor, todo ello arropado con la comodidad del diseño contemporáneo. En su exquisita decoración predomina la limpieza de líneas, la madera conjugada armoniosamente con tejidos como el lino y el algodón, la gama de colores en tonos crudos y la colección de fotografías que recorre pasillos y habitaciones.
El mobiliario, de corte vanguardista, ha sido diseñado por el arquitecto Carlos Álvarez y realizado por ebanistas de la zona. Las dos suites tienen zona de estar y una de ellas cuenta con una inmensa terraza, en cuanto a sus cuartos de baño son otro motivo de deleite por su distribución circular y la bañera de hidromasaje.
En la planta baja se encuentra el comedor y el salón con chimenea y librería. A través de un espacioso porche de madera se accede al jardín, protagonista indiscutible, y cautiva por sus árboles centenarios, por su estanque, por el río y por el mimo con el que está cuidado.
La oferta de actividades abarca el badminton, voleyball y golf -aproaching y chiping- en el hotel. Tandems, rutas en bicicleta senderismo, esquí en el Alto Campóo. Playas y Picos de Europa.
Hotel Gran Claustre (Tarragona)
En pleno corazón histórico de Altafulla, entre calles empedradas, descansa junto a las paredes del Castillo esta antigua residencia veraniega para las hermanas Santa Teresa de Jesús, contraído en 1732.
La edificación está hoy convertida en un hotel vanguardista, reconstruida en equipo por el arquitecto Rifaterra Espallargas, la decoradora Olatz de Ituarte, el paisajista Martirià Figueres y el diseñador Ferrán Piera, autor de la imagen comercial del Gran Claustre.
En su restauración se respetaron los antiguos balcones, las arcadas y los forjados originales, las paredes de los pasillos se revistieron en madera de iroco y las habitaciones fueron pintadas de diversos colores, de los que toman sus nombres: Carbón Piedra, Acero Dulce, Ocre Campo, Tierra África, etc.
Los baños están presididos por un juego estético que mezcla materiales tradicionales como la pizarra con sanitarios de diseño moderno. El hotel, además, brinda a sus huéspedes el disfrute de un patio interior envuelto en madera con una piscina, una azotea con terraza solarium y jacuzzi que goza de vistas panorámicas al Mediterráneo y a los castillos de Tamarit y Altafulla.
Hotel Mont Sant Valencia

Esta casa de campo está construida sobre las ruinas del monasterio de Bernardos. Rodeado de más de 17.000 metros cuadrados de jardines acostados sobre las murallas del castillo de Xátiva, (repleto de palmeras, limoneros y naranjos, regados por un viejo aljibe que permanece intacto bajo sus cimientos).
Su restauración que ha permitido recuperar una arquitectura de interés histórico, conjugando en su decoración clasicismo con diseño de vanguardia.
Las habitaciones se encuentran sobre la actual Alquería y gozan de excelentes vistas sobre la ciudad de Xátiva y el Castillo. Están totalmente equipadas y poseen una personalísima decoración. El mobiliario es de hierro forjado que ha sido fabricado en su propio taller.
Varias cabañas en el jardín, al que se han añadido además unas terrazas escalonadas para crear ambientes íntimos, completan la oferta de alojamiento. El conjunto ajardinado resulta ideal para cenar al aire libre durante el verano, escuchando las interpretaciones de un cuarteto de cuerda que llena el paladar de melodías barrocas.
Los interiores mantienen una cuidada decoración rústica en la que predominan los muebles de estilo valenciano, los suelos de madera, las antigüedades y los aperos e instrumentos de labranza apoyados en las paredes, junto a cabeceros, candelabros y otros elementos decorativos de forja con el sello del herrero del pueblo.