El grupo, por medio de su filial Google Energy, pidió poder beneficiarse de un estatuto comercial y "de una autorización general" para comprar y vender en los mercados de energía, según un documento entregado a fines de diciembre a la Comisión estadounidense de Regulación de Energía.
Esta solicitud representa un paso adicional del gigante de internet en el dominio de la energía, para alcanzar su objetivo de reducir las emisiones de carbono. El grupo había anunciado en 2007 que invertiría en energías verdes.
Google explicó que la licencia para la compraventa de energía le ayudaría a gestionar el suministro eléctrico para sus propias operaciones de un modo mucho más eficiente y que le permitiría acceder de un modo más rápido a fuentes de energía renovables.
El interés de Google por entrar en el mercado eléctrico está más enfocado a la reducción de costes que a la obtención de beneficios ya que autogestionar la electricidad que consume supondría una contención importante de sus gastos dada la cantidad de energía que consumen las enormes redes de operaciones del gigante estadounidense.
La propia empresa ha asegurado que a corto plazo la empresa "no tiene planes" de vender sus servicios de energía a otros operadores o convertirse en una marca comercializadora.