"Necesitamos acciones más firmes, más medibles, más verificatorias, con resultados más palpables (...), y que no se privilegie únicamente el diálogo y la enunciación de principios, sino llegar a resultados firmes y concretos", dijo.
Elvira ofreció una entrevista a Efe con motivo de sus asistencia a la VIII edición de la Conferencia de las Partes (COP8) de la Convención de Naciones Unidas de Lucha contra la Desertización (CNULD), que mañana aprobará sus conclusiones finales.
El secretario afirmó que su presencia en la Convención es una muestra del compromiso del Gobierno del presidente Felipe Calderón, quien definió el cuidado del medio ambiente y la estrategia ante el cambio climático como un asunto de seguridad nacional.
"Esta es una declaración de muy alto nivel, que muestra todo el peso de una presidencia", subrayó Elvira, quien consideró llegado el momento de obtener logros concretos en el ámbito internacional.
En su opinión, lo más importante es que la CNULD permita a los países en vías de desarrollo tener "una capacidad de gestión ante otros mecanismos internacionales y los países desarrollados", y poder pedir más financiación en función de los resultados obtenidos.
Se trata de poder establecer una interlocución con quien tiene los fondos para poder decir: "tengo estos resultados y necesito más, en vez de decir no tengo nada, pero quiero que me des", dijo.
México quiere "cambiar la dinámica" con una iniciativa propia que, según Elvira, incluya "resultados factibles, visibles, medibles, cuantificables y, en base a eso, hacer una gestión".
En este sentido, explicó, su Gobierno está planteando "una perspectiva del cuidado del suelo a través de los beneficios ambientales", con iniciativas como el programa Pro-µrbol para la reforestación de México, país en el que las tierras áridas y semi-aridas constituyen el 60 por ciento del territorio.
El programa, además de implicar la reforestación y mantenimiento de 250 millones de arboles -una cuarta parte de la meta de la ONU de 1.000 millones de árboles-, permite mejorar las condiciones de vida de las poblaciones rurales y frenar los procesos migratorios.
"El programa paga jornales, abate pobreza y marginación, da empleo permanente durante 6 años, cuida el medioambiente e integra familias", afirmó Elvira, quien destacó que 7 de los 12 millones de mexicanos que viven en áreas selváticas, boscosas y desérticas están participando de esta iniciativa en sus diversos aspectos.
Les está permitiendo conseguir beneficio económico y ser los dueños de sus tierras, lo que demuestra, según el secretario de medio ambiente, "que sí es posible frenar la migración".
Elvira destacó dos datos de un plan que calificó de "histórico": que casi el 30 por ciento de las solicitudes para participar en el plan provienen de etnias indígenas -"lo cual ha venido encontrando una raíz ancestral, pre-cortesiana del respeto y el amor por los árboles"- y que el 50 por ciento son presentadas por mujeres.
Pese a todo, admitió que "el problema de suelos en México es grave", y que se trabaja de manera prioritaria para la restauración y recuperación de 115.000 hectáreas de suelo en distintos puntos del país, con el objetivo de llegar hasta la 700.000.
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