La tormenta tuvo vientos máximos sostenidos de 56 kph, 6 kph por debajo de lo que se considera una tormenta tropical, y bastante por debajo de lo que sería un huracán, que tiene vientos de 119 kph, según el Centro Nacional de Huracanes. Sin embargo, se prevé que se convierta en una tormenta tropical el miércoles, llamándose Debby. Los meteorólogos dijeron que el sistema estaría llegando a Bermuda en una semana, pero aún es difícil saber si golpeará tierra firme, dijo James Franklin, un especialista en huracanes. Sin embargo, el desplazamiento del fenómeno será exclusivamente sobre aguas y por los próximos seis días no se aproximará a tierra. Tampoco tocaría los estados del sudeste de Estados Unidos. La temporada actual ha sido hasta ahora tranquila, con sólo tres tormentas tropicales, Alberto, Beryl y Chris. La temporada de huracanes del Atlántico transcurre oficialmente entre el 1 de junio y el 30 de noviembre. El año pasado, para el 7 de agosto se habían desarrollado nueve tormentas y en el 2005, el huracán Katrina devastó Nueva Orleans, dejando alrededor de 1.300 muertos. Posteriormente, Wilma se convirtió en el ciclón más fuerte del que se tenga registro en el Atlántico. Recientemente, la administración oceánica y atmosférica de Estados Unidos (NOAA), advirtió que, a pesar de lo benigno del inicio de la temporada, esperaban que se formaran entre siete y nueve huracanes hasta finales de noviembre y que, al menos tres o cuatro de ellos, alcanzarían una gran intensidad. Esta predicción rebaja las de hace algunos meses, cuando se esperaba una frecuencia de tormentas similar a la del año pasado.
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