“Lo que China ha demostrado al mundo es que el sistema económico occidental, basado en el automóvil y en la cultura de usar y tirar, no sirve al mundo en desarrollo que vive soñando el sueño americano, pero tampoco a los países industrializados”, explicó a Terra el fundador y presidente del Instituto de Políticas para la Tierra.
El veterano ecologista de 72 años, presentó la versión en mandarín de su último trabajo 'Plan B 2.0', en el que establece los lineamientos de lo que debe ser una economía sustentable.
El país asiático, agregó Brown, desplazó a Estados Unidos como principal consumidor combinado de granos, carne, petróleo y acero, si esta tendencia de crecimiento se prolonga, en el año 2031 no habrá recursos en la tierra que satisfagan su demanda.
Por este motivo, instó al Gobierno chino a seguir “los destellos” de una nueva economía, presente en otros países en desarrollo, como Brasil, líder en el uso del etanol, e incluso India, que ha apostado por la energía eólica.
A su juicio, el problema más inquietante es la enorme bolsa de polvo que se está formando en la región norte y oeste del país, y que transforma vastas extensiones de tierra cultivable en desierto. Esto convierte a China en el “mayor exportador de polvo del mundo”.
Afirmó además que hay que aprovechar el aumento de los precios del petróleo, que ha convertido en rentable la inversión en otro tipo de energía, para construir una economía sustentable “basada en las energías renovables, con un sistema de transporte más diversificado y que recicle todo”.
|
 |