Santiago atraviesa una fuerte crisis energética, ocasionada básicamente por los recortes en las exportaciones de gas natural proveniente de Argentina, su único proveedor. Es por esto que Chile pretende fortalecer el desarrollo de fuentes de energía hidráulica, donde el país tiene su mayor potencial.
Por su parte, los grupos ambientalistas, tanto locales como extranjeros, observan alarmados el potencial impacto de estas obras en zonas consideradas por ecologistas clave para la preservación de la naturaleza. El proyecto se ubica a unos 1.700 kilómetros al sur de Santiago y estipula una inversión de unos 3.200 millones de dólares, precisó el informe de casi 10.500 páginas.
Además se dio a conocer que su construcción total demorará entre 11 y 12 años, según el estudio de impacto ambiental (EIA) entregado por HidroAysén (controlada por las generadoras Endesa Chile y Colbún), firma a cargo del proyecto. El gerente general de la compañía, Hernán Salazar, dijo que ya se invirtieron cerca de 12 millones de dólares y tres años en el estudio de impacto ambiental. "Hemos diseñado nuestro proyecto con los más altos estándares técnicos disponibles", dijo Salazar a la agencia Reuters
Las centrales que construirá HidroAysén tendrán una capacidad instalada de 2.750 megavatios y generarán una energía media anual de 18.430 gigavatios por hora, los que serán incorporados al Sistema Interconectado Central (SIC), que abastece a más del 93 por ciento de la población chilena, publicó la agencia.
"Esta no es una buena noticia para la región. Estamos en contra de este proyecto porque afectará no sólo nuestro ecosistema, sino el turismo y todas nuestras actividades", dijo a Reuters, Patricio Segura, miembro del grupo Patagonia Sin Represas.