Pese a que el mandatario venezolano cree que su país está preparado para hacerle frente al “terremoto financiero”, su vicepresidente, Ramón Carrizález, sorprendió hace un par de semanas al anunciar que la "austeridad" será el criterio fundamental para la elaboración del presupuesto de 2009, informó la agencia AFP.
Hugo Chávez, quien ha rechazado las "recetas neoliberales" que recomiendan vigilar el gasto público, ha aprovechado la bonanza petrolera para promover un programa económico de tinte socialista que estimula el crecimiento a través de la expansión presupuestaria y la intervención directa del Estado en la economía, publicó la agencia.
Sin embargo, el mandatario cambió de posición y comenzó a castigar el derroche, habló de ahorro y pidió reducir el tamaño de la nómina de trabajadores del Estado, que casi a aumentado un 50 por ciento desde que asumió el poder, en 1999, hasta alcanzar dos millones de personas en junio, según cifras oficiales.
Analistas consultados por la agencia, plantean que Venezuela está inmersa en la crisis financiera y económica actual, debido a la dependencia casi absoluta que tiene del petróleo. Las ventas de hidrocarburos venezolanos, cuyo principal comprador es Estados Unidos, con un promedio 1,2 millones de barriles diarios, representan casi la mitad de los ingresos y más del 90% de las divisas que recibe el país latinoamericano, indicó la AFP.
Tras la difícil situación, el ministro de Planificación, Haiman El Troudi, anunció revisiones en la plantilla de trabajadores, los contratos de servicios, la compra de bienes y el consumo de energía por parte del Estado. El país sudamericano fue de los pocos beneficiados con la fuerte escalada del petróleo este año, que llegó a los 147 dólares por barril. Sin embargo, la actual crisis mundial ha hecho que la cotización pierda casi 60 dólares por barril, lo que representa enormes pérdidas para el Gobierno petrolero de Chávez. De ahí su preocupación y presión para que la Organización de Páises Exportadores de Petróleo cortaran el nivel de producción y así aumentar los precios en los mercado energéticos mundiales.
En tanto, el líder del país criticó en varias oportunidades el "cobro excesivo" de horas extras de los funcionarios o el derroche de electricidad". Entre otras cosas, pidió reducir los gastos "superfluos en publicidad y celebraciones oficiales" y llamó a racionalizar el consumo de gasolina, que gracias al subsidio gubernamental se vende a un un muy bajo precio de 0,046 dólar por litro.