Kingfisher Airlines, una nueva y sumamente ambiciosa empresa india, y la china Shenzhen Airlines, tienen intenciones de introducir por primera vez la novel tecnología en sus respectivos mercados, con lo que se unirían a una creciente lista de aerolíneas de todo el mundo.
La industria no sabe con certeza si los pasajeros recibirán con agrado el uso de teléfonos móviles a bordo de los aviones, debido en parte al costoso fracaso del intento de introducir teléfonos fijos, situados detrás de los asientos, a finales de la década de los 90. Los exorbitantes costos de las llamadas disuadían a los clientes. La industria de las aerolíneas estadounidense se vio obligada a retirar los asientos con la tecnología de telefonía fija debido a que no recibieron la aprobación regulatoria.
En Europa, donde el uso de teléfonos móviles está más desarrollado que en Estados Unidos, Ryanair tiene intenciones de convertirse en la primer aerolínea en introducir el servicio en toda su flota de aviones.
Otras aerolíneas, como Air France, están a la espera de comenzar pruebas. Algunos analistas consideran que Asia es la región donde la tecnología recibirá la más cálida bienvenida.
“Evidentemente se trata de una región que ama todo lo nuevo en materia de electrónicos de consumo”, comentó el consultor de aviación, Jim Eckes. Proveedores de la tecnología reconocen que las conversaciones telefónicas durante los vuelos enfrentan un inconveniente de “etiqueta social”.
Sin embargo, Peter Tuggey, director comercial de AeroMobile, una sociedad entre Telenor de Noruega y Arinc de Estados Unidos, también destacó que el alto nivel de ruido ambiental durante los vuelos significa que en cualquier caso es mucho más difícil escuchar las conversaciones en un avión que en un tren.
Además, cada aerolínea puede adaptar el sistema a sus necesidades, en particular apagando el sistema durante los vuelos nocturnos.
Un ejemplo es la aerolínea australiana Qantas, que está realizando pruebas con el sistema AeroMobile pero sólo para el uso de Blackberry y de mensajes de texto, y quizá tome la decisión de prohibir las conversaciones telefónicas.
En vista del fracaso del experimento de los teléfonos detrás de los asientos, la otra consideración es si las llamadas telefónicas durante el vuelo resultarán lucrativas. La instalación de la tecnología tiene un costo aproximado de 200 mil dólares por avión.
Sin embargo, Graham Lake, director comercial de OnAir, compañía controlada en parte por Airbus y rival de AeroMobile, estimó que los ingresos de un avión con la tecnología podrían ir de los 10 mil a los 60 mil dólares mensuales.
No obstante, varios ejecutivos de aerolíneas sugirieron que esperarán a ver las reacciones de los pasajeros al volar con pioneros como Kingfisher.
Tony Tyler, director general de la compañía Cathay Pacific, dijo que la aerolínea todavía estaba “un tanto lejos” de introducir el uso de teléfonos móviles.
“Si se les sugiere a los pasajeros, no parecen estar interesados. Pero si la tecnología está ahí, la gente la usará” (El Universal).
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