António Pina recordó que en la época de la desaparición de la niña inglesa, el 3 de mayo de 2007, “hubo algunas docenas de desistencias” en las reservas turísticas pero después “todo volvió a la normalidad” y el verano de ese año saldó un nuevo récord de movimiento de turistas.
“Las personas percibieron que se trataba de un caso muy aislado y que pudo haber acontecido en cualquier sitio del mundo”, dijo, subrayando que “ni siquiera la zona de Lagos (donde ocurrió la desaparición) tuvo efectos nefastos en el turismo”
António Pina, que era Gobernador civil del distrito de Faro, en aquel entonces, recordó que acababa de llegar a Praga, esa noche, cuando le telefonearon para comentarle lo sucedido. “A partir de ese momento estuve atento para regresar lo más pronto posible a Algarve, pero felizmente no fue necesario”, comentó.
Además, comento que “esa noche durmió mal” y que, en los días siguientes se mantuvo siempre en contacto con las fuerzas de seguridad hasta su regreso a Algarve, cuatro días después. “La verdad es que no fui al lugar, a propósito, porque sabía que en cuanto más personas hablaran del caso, más eco se haría innecesariamente.” dijo.(Lusa)