La vocera de la Casa Blanca, Dana Perino, dijo que Bush va a “articular una meta intermedia realista para reducir los gases de efecto invernadero”.
Luego de pasar casi todos sus años al frente del ejecutivo norteamericano cuestionando la base científica del cambio climático y bloqueando el accionar internacional, Bush ha comenzado lentamente a cambiar los últimos 18 meses.
Ansioso de rescatar su legado y preocupado de que será recordado en la historia como el presidente que ignoró el cambio climático, está pronto a presentar opciones para “poner topes e intercambios” para las centrales eléctricas y contaminantes similares.
Es posible que los críticos a favor de la conservación del medio ambiente, particularmente en Europa, lo consideren como demasiado poco, demasiado tarde.
Bush había estado planeando objetivos más fuertes, pero tuvo que retroceder luego de que su equipo enfrentó hostilidad luego de sondear a algunos miembros republicanos en el Congreso.
La decisión de intentar abordar los contaminantes de centrales aparece luego de que firmara una iniciativa el año pasado que establece por primera vez nuevos objetivos de economía de combustibles para los autos norteamericanos desde 1975. La norma también proponía incrementar cinco veces la producción de etanol para el 2020 como una alternativa al petróleo.
Perino dijo: “Este discurso no va a diseñar una propuesta específica. Es un discurso que hablará sobre una estrategia para avanzar y principios para lidiar con los problemas”.
Bush sugerirá que otros países industrializados podrían adoptar objetivos similares a los que propondrá para EEUU.
El presidente ha estado en desacuerdo con los gobiernos europeos que están a favor de una acción mucho más radical que la que Bush ha estado preparado para tolerar.
EEUU es el único país industrializado que no ha ratificado el Protocolo de Kyoto de 1997 sobre topes de emisiones. Bush se opuso a dicho sistema, argumentando que afectarían negativamente a la economía norteamericana.
Perino dijo que el anuncio de Bush “aseguraría que todas las economías importantes como Francia, Alemania, China e India, jueguen un rol en cualquier acuerdo internacional para así evitar un error futuro similar al de Kyoto”.