Es así que Brasil potenció su atractivo en el mercado de energía, por lo que, según informa la agencia Reuters, “varias firmas están haciendo de todo para quedarse con una parte, desde planificar programas informáticos para pozos hasta "hoteles" flotantes para los trabajadores”. En momentos en los que existe una incertidumbre financiera en todo el mundo, los inversores se muestran bastante interesados en aliarse con la estatal brasileña Petrobras, para explotar el petróleo oculto debajo de un grueso manto de sal mar adentro. Operación que podría costar hasta 600.000 millones de dólares.
"Estar con Petrobras es parecido a estar en Estados Unidos en la primera fiebre del oro", le dijo Mark Grills, un ingeniero de software de la firma británica QuickWells, cuyo producto ayuda a ingenieros a planear la compleja composición interna de los pozos, a la agencia. "Es como descubrir todo de nuevo", añadió. Según estimaciones previas, las reservas del país sudamericano podrían albergar aproximadamente 80.000 millones de barriles de crudo, lo que colocaría al país más extenso de América del Sur entre los 10 primeros productores del mundo.
Según Reuters, pese a la incertidumbre generada tras conocerse los planes del Gobierno de asumir un mayor control sobre los hallazgos, la abrupta caída de los últimos meses del precio del petróleo, y la escasez de equipamiento a nivel mundial, la directiva de Petrobras anunció que está comprometida a gastar grandes sumas de dinero en los próximos años con la meta de lograr más de un millón de barriles por día para el 2017.
Petrobras ha arrendado casi el 80 por ciento de las plataformas de perforación costa afuera más profundas y planea contratar a 14.000 ingenieros y otros especialistas en los próximos tres años. El desafío tecnológico de trabajar a enormes profundidades está generando una puja por lograr innovaciones tecnológicas que impulsen el prometedor emprendimiento.