Según informó el diario Ámbito Financiero, el ex Presidente Néstor Kirchner estuvo detrás de la operación.
Desde La Paz, el gobierno -a través de Sergio Ramírez, a cargo de la boliviana Yacimientos Petrolíferon Fiscales Bolivianos (YPFB), afirmó que no desarrollará campos de gas hasta que Argentina realice la obra y garantice un precio de mercado que sea justo, precisó.
De esta manera, ENARSA haría la obra y, luego, ellos desarrollan los yacimientos.
Por el contrato, a la Argentina se le venderán -el día que todo se consume- entre 14 millones de metros cúbicos a 27,7 en unos veinte años, mientras hoy Bolivia, por el mismo contrato, debería estar bombeando 7,7. Apenas deriva entre 2 y 3 millones de metros cúbicos. Esto suceda porque no desarrolla campos por falta de inversiones y hay un fuerte rechazo político al extranjero.