Según publicó el diario local Clarín, el costo de la importación y la re-gasificación será de entre 12 y 14 dólares por millón de BTU (unidad térmica británica), mientras que el gas que se importa actualmente desde Bolivia tiene un valor de u$s 6,97 por millón de BTU, precio que subirá a 7,80 a partir de abril de este año.
El rotativo informó que la importación del gas licuado se hará por vía marítima el próximo invierno para solventar la escacez del combustible que atravesará Argentina en esa época y que ya experimentó en épocas anteriores.
El diario citó fuentes gubernamentales que aseguraron que la petrolera Repsol YPF transportará hasta Argentina un buque con un cargamento de GNL para inyectar a la red local "unos 8 millones de metros cúbicos diarios".
Añadio que habrá otro buque que cuenta con la capacidad de transformar a bordo el GNL en gas metano, que es apto para uso domiciliario. Según el periódico local, la amplia diferencia en los precios podría ser solventada por las empresas petroquímicas a las que se destinaría el gas importado en barcos. "Ellos producen para exportar y podrían absorber los mayores costos," dijeron las fuentes oficiales citadas por la publicación, que también afirmó que Repsol se rehusó a dar información sobre el plan de emergencia.
El gobierno boliviano reconoció que la producción está al límite, peligrando en el corto y mediano plazo el suministro del combustible para su veciono del sur, aunque se advirtió desde La Paz que el abastecimiento se cumpliría según lo acordado.
Bolivia informó el miércoles a través de un comunicado, que no podrá aumentar la cuota de gas que envía a Argentina, insistiendo en la situación crítica que atraviesa la cuestión energética en el país.
Efectivamente, el gerente de Coordinación y Estrategia de la Cámara Boliviana de Hidrocarburos, Yussef Akly, dijo que “la capacidad de producción de gas de Bolivia tiene un límite, y actualmente estamos al límite". Luego agregó que su país se encuentra “trabajando para incrementar esa producción en el marco del mercado de la Argentina”, aunque advirtiendo que el esfuerzo no se traducirá en resultados inmediatos.
A su vez, el fin de semana pasado se realizó una reunión en Buenos Aires entre los presidentes Evo Morales, Critina Fernández de Kirchner y Luiz Inacio Lula da Silva, mandatarios de Bolivia, Argentina y Brasil respectivamente, en la que se discutió cuál sería la prioridad en el suministro de gas. Pese a este intento, el encuentro no arrojó el resultado esperado y las tres partes no llegaron a un acuerdo.
Es por esto que el el presidente boliviano anunció el domingo un segundo encuentro de los presidentes de los tres países sudamericanos para evaluar los avances en el problema del gas. Reunión que tendrá lugar en marzo y se efecturá en La Paz.
El mercado argentino le representa a Bolivia una compra de 7,7 millones, aunque recibe menos del 50%. Situación que complica aún más el panorama energético argentino, que atraviesa una importante crisis desde hace varios años.
A su vez, la producción de gas boliviano se sitúa en torno a 40 millones de metros cúbicos por día y se cree que deberá aumentar este año unos 2 millones más, aunque algunos expertos del sector calculan que la demanda externa e interna suma unos 46 millones de metros cúbicos.
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