El descubrimiento, que divulga hoy la revista británica Proceedings of the Royal Society B, ha sido realizado por un grupo de científicos de varias universidades de Reino Unido y de Estados Unidos en la zona de los Valles Secos del este del continente antártico.
Los fósiles, que pertenecen a un pequeño crustáceo con aspecto de concha denominado ostrácodo, proceden de un antiguo lago que había hace unos 14 millones de años. Están bien conservados en tres dimensiones e incluso mantienen sus partes blandas, según señalan los científicos en el artículo publicado.
El profesor Mark Williams, del departamento de Geología de la universidad inglesa de Leicester, ha afirmado que la existencia de esta especie en la Antártida demuestra que esa zona del planeta era hace años mucho más cálida, ya que, por sus características, no habría podido sobrevivir a las gélidas temperaturas que se dan en la actualidad.
En esa región, la temperatura media es de menos 25 grados centígrados y "en esas condiciones es imposible que se mantengan vivas faunas como los 'ostracods'", indicó en el informe Mark Williams, científico de la Universidad de Leicester, en el Reino Unido.
Según los científicos, los "ostracods" son vestigios de un ecosistema de tundras similar al de la Patagonia y es posible que el sector donde fueron encontrados los fósiles haya estado mucho más cerca del ecuador hace millones de años.
Para que pudiesen sobrevivir esos crustáceos, las temperaturas reinantes tendrían que haber sido unos 17 grados centígrados más altas de lo que son ahora, según los científicos.