El peor escenario determinado por la Asociación fue cuando el precio del barril tipo Brent, petróleo del mar del Norte, negociado en la Bolsa de Londres, llegó a costar unos US$ 135.
En el escenario más conservador de la Iata, el costo medio del Brent sería de US$ 107, y las pérdidas llegarían a los US$ 2,3 billones este año. Ayer, en el mercado de Londres, el barril fue negociado a poco menos de US$ 130. En esta misma época, el año pasado, se promediaba a US$ 70.
El año pasado, las compañías aéreas tuvieron un beneficio de US$ 5,6 billones, la primera ganancia desde 2.000.
Según los cálculos de la Asociación, cada aumento de US$ 1 en el precio del petróleo provoca un incremento de US$ 1,6 billones en los costos de las compañías.
Los aumentos en los precios de los combustibles, debido al alza del petróleo, hicieron que la Iata alterara significativamente sus proyecciones de beneficios para este año. Inicialmente, la Asociación estimó ganancias de casi US$ 8 billones. Todavía, el año pasado, el valor fue reducido a US$ 5 billones. En el marco de este año se dio una proyección de US$ 4,5 billones.
La semana pasada, la aerolínea británica Silverjet, que sólo opera con clase ejecutiva, supendió sus operaciones después de 26 meses de funcionamiento, después de que no consiguiera financiamiento de emergencia para intentar compensar las pérdidas con la alza en el precio del combustible.
Igualmente, al final del pasado mes, United Airlines, la segunda mayor compañía aérea norteamericana, dijo que aumentaría el precio de sus pasajes en los Estados Unidos, medida que fue seguida por su rival American Airlines, la mayor del país, después de Delta.