La caída en la producción del viejo continente aumenta la necesidad de buscar nuevas fuentes de energía: "Hay que invertir más dinero en la investigación y desarrollo de energías no nucleares", remarcó Tanaka, al reclamarle a la UE que profundice la búsqueda de energías alternativas. La AIE asesora en materia energética a las 27 naciones más industrializadas del mundo.
Tanaka señaló a su vez que la dependencia europea del petróleo y del gas rusos es una situación de la que sebenefician ambas partes, ya que si bien Moscú suministra un cuarto del gas natural y cerca de un 30 por ciento del crudo consumidos por Europa, un 70 por ciento de las exportaciones de Rusia se dirigen al viejo continente. "La dependencia rusa de Europa es mucho mayor que la contraria", consideró.
En tanto, el comisario de Energía de la UE, Andris Piebalgs, confirmó que el bloque mantiene en pie su proyecto Nabucco oleoducto que atravesará Georgia, a pesar del reciente conflicto en el sur del Cáucaso, aunque admitió que los daños que dejó la guerra podrían demorar su construcción.
Esta semana el primer ministro ruso, anunció hoy en Tashkent, que se llegó a un acuerdo con las autoridades de Uzbekistán para el tendido de un nuevo gasoducto por el territorio de ese país, con el fin de aumentar las exportaciones gasíferas de Asia Central a Rusia.
Con este plan se afianza la postura de que Rusia desea que las ex repúblicas soviéticas transporten aún más su petróleo y gas por su territorio, mientras que a Europa le gustaría que esos suministros esquiven a Rusia con el objetivo de reducir su dependencia energética de Moscú. Esta situación se vio reflejada el mes pasado, durante el conflicto entre Moscú y Georgia, que cuenta en su territorio con los dos únicos ductos que transportan hidrocarburos centroasiáticos hacia Europa sin pasar por Rusia.
Debido a esta situación, el vicepresidente estadounidense, Dick Cheney, viajó a Azerbaiyán, país limítrofe con Georgia, en un intento de conseguir que Bakú le de la garantía sobre los corredores energéticos para el trasporte de gas y petróleo desde el mar Caspio hasta Occidente.
En su gira por la región, el funcionario visitará también Georgia y Ucrania y participará de un foro económico en Italia. La visita a Tiflis es vista por los analistas como gesto de apoyo por parte de Washington a este país, que enfrenta que enfrenta una ofensiva militar rusa lanzada el 8 de agosto, tras la operación de las fuerzas georgianas contra la región separatista de Osetia del Sur.
La estratégica posición de Georgia es de un alto beneficio para las potencias europeas, ya que se ubica entre Irán y el monopolio de oleoductos y gasoductos rusos. Es por esto que apostaban a que Tiflis fuera el escenario para transportar hidrocarburos de Azerbaiyán, al borde del Caspio. Además, el paso energético que atraviesa el país reduce la dependencia del suministro de Rusia y no cruza su territorio.
A través del país pasan dos importantes oleoductos, por lo que tiene la obligación de garantizar la seguridad energética y transporte de hidrocarburos. Desde Tiflis, los ductos se dirigen al sur hacia Turquía, lejos de la región separatista pro Rusia de Osetia del Sur. El más importante de estos tendidos es el Bakú-Tiflis-Cayhan (BTC), operado por la petrolera British Petroleum (BP). El otro es el Bakú-Supsa. Tiflis acusa a Moscú de haber bombardeado durante el conflicto dos importantes oleoductos en Georgia.