Este fascinante y siniestro lugar montado por el departamento de medicina forense del Hospital Siriraj, está situado en el corazón de Bangkok, a orillas del río Chao Phraya y muy cerca de algunos de los templos más bellos de Tailandia.
Uno de los cadáveres más llamativos es el de Si-Oui, un psicópata de origen chino que disfrutaba asesinando niños que luego se comía. Él se alimentaba de personas "porque amaba comer órganos de humanos, no porque tuviera hambre", ilustra un texto explicativo.
Aparte de cuerpos de violadores, este museo de los horrores exhibe el vestido manchado de sangre de una víctima, llamada Nualchawee, así como el cuchillo con el que fue asesinada y su diario, escrito con letra redonda y cuidada.
Un número creciente de extranjeros se acerca con una mezcla de morbo y repugnancia al museo, que por el momento no está incluido en los itinerarios de las guías turísticas junto a templos, palacios y mercados gastronómicos.
Concebido para la instrucción de jóvenes médicos, el museo está dividido en seis partes dedicadas a patologías, medicina forense, parasitología, anatomía, historia de la ciencia tailandesa y prehistoria. (EFE)