Tusk, que estuvo acompañado de su ministro de Cultura, Bogdan Zdrojewski, explicó que el Ejecutivo polaco pretende con este museo ofrecer "la verdad de la II Guerra Mundial, una conspiración catastrófica contra la humanidad, para que sea conocida por todas las naciones de Europa".
El museo se ubicará junto al monumento de Westerplatte, en la localidad de Gdansk, donde en la madrugada del 1 de septiembre de 1939 la armada alemana abrió fuego contra esta fortaleza, que fue defendida heroicamente por 180 polacos durante casi siete días, hasta que la falta de víveres y munición les hizo rendirse.
Las sirenas del puerto de Gdansk sonaron esta mañana para honrar a los caídos en la invasión del país, que fue el detonante de que Francia y el Reino Unido declarasen la guerra a la Alemania nazi.
"No queremos que la historia sea objeto de conflicto entre los países", añadió el primer ministro polaco, quien confió en que el museo de la II Guerra Mundial suponga una referencia para los interesados en conocer la verdad de lo sucedido.