Este encuentro con los sabores del mundo, en el que participan invitados de 24 países de África, América, Asia, Europa y Oceanía, además de los cultores gastronómicos nacionales, estará por todo el país mostrando la riqueza gastronómica de Venezuela y el mundo.
'Estas manifestaciones (gastronomía), no se asumían como protagonistas, no se hablaba del diálogo intercultural con el mundo. Este festival debe llegar para quedarse, es un hermoso ejemplo de inclusión y marca un importante avance', dijo el ministro del Poder Popular para la Cultura Francisco Sesto.
El viceministro de Identidad y Diversidad Cultural, Héctor Soto, aseguró que este festival significa un gesto más en la lucha por la resistencia cultural. 'En momentos en que 15 transnacionales quieren hacer de todo el planeta un sólo mercado, con un mismo gusto que consuma un sólo tipo o marca de alimentos o zapatos, es necesario resistir' añadió.
Por su parte, Benito Irady, presidente del Centro de la Diversidad Cultural destacó que para el organismo que dirige es motivo de orgullo contribuir con toda una dinámica de trabajo que tomará todo el país.
Duante el evento se bautizaron los libros Cocina criolla de Tulio Febres Cordero y Cocina campestre de José A. Díaz.
El evento fue amenizado por la música de Beto Valderrama Patiño, compositor y mandolinista de excepción proveniente de Nueva Esparta, y la agrupación folklórica Las sardinas de Naiguatá.
Asimismo, se inauguró en los espacios expositivos del Centro de la Diversidad Cultural, la muestra Memorias, sabores y aromas en la cocina venezolana, con piezas y documentos alusivos a la comida criolla.
El acto finalizó con una variada degustación de platos típicos venezolanos, ofrecida por los cultores gastronómicos que participan en el evento (Agencia Bolivariana de Noticias)