Desde que fue vencido, el 29 de mayo de 1953, por el neozelandés Edmund Hillary y el nepalés Tenzing Norgay, el Everest ha sido escalado por unas 3.000 personas, y la tendencia se acelera. Sólo en la última primavera (boreal), unas 530 personas subieron a la cumbre más alta del mundo, informó AFP.
El neozelandés Russell Brice, un activo organizador de expediciones, condujo este año a 53 "turistas" a la cima del Everest (8.848 m de altitud). La aventura, sin embargo, no tiene nada de paseo por el campo.
"No se trata de un simple ejercicio físico. Hay que ser decidido, conocer su cuerpo y sus capacidades, saber hasta dónde se puede ir antes de dar la media vuelta, antes de tener una caída y morir", advierte Brice, 55 años.
La pasada primavera, el "techo del mundo" guardó en sus nieves eternas a siete alpinistas y en 2006 11 no volvieron a su base. Más allá de los 8.000 metros, los pulmones sólo reciben un tercio del oxígeno que tendrían al nivel del mar, por lo que Brice exige un examen médico y un compromiso por escrito de que el cliente hará lo que se le indique, incluso si ello equivale a renunciar a unos metros de la cima (eluniversal.com).