El Ministerio de Relaciones Exteriores de La Habana emitió un comunicado que “rechaza categóricamente” el informe y afirma “que el mismo desconoce y distorsiona la realidad cubana, en su empeño por justificar la política criminal de bloqueo, agresión y hostilidad del Gobierno” de Washington.
Cuba califica de “totalmente infundadas” las acusaciones del documento que fue presentado por la Secretaria de Estado Norteamericano, Condoleezza Rice.
“El informe amenazó con sancionar a los países acusados de incumplir lo que solicita la Secretaria de Estado, privándolos de resistir asistencia del Gobierno de los EUA, algo que para Cuba no tiene una menor relevancia, ya que estuvo sometida durante medio siglo a esta y otras medidas”, añade el comunicado.
Según La Habana, los EUA pretenden “denigrar la obra social y moral de la revolución” y “desacreditar su
saludable y creciente desarrollo” turístico.
El texto de Rice afirma que la isla es “una fuente de mujeres y niños traficados dentro de su territorio para su explotación sexual” y recomienda el aumento de los esfuerzos contra el tráfico de personas y para prevenir la prostitución infantil.
La Habana respondió que el Gobierno de Washington “atenta de manera permanente contra los derechos humanos del pueblo cubano” y no tiene “moral alguna de credibilidad para
acusar a Cuba y mucho menos para emitir recomendaciones cínicas de lo que nuestro país debe hacer”
“El documento añade que la revolución cubana “eliminó para siempre las condiciones que propician el turismo sexual y otros males asociados, que existan en nuestro país, y fueran exacerbados por el dominio neocolonial impuesto a Cuba hasta 1959 por el imperialismo yanqui”