En la actualidad, la gran mayoría de los visitantes extranjeros que ingresan en EE.UU. debe someterse a la entrada en el país a la toma de una fotografía y la presentación de sus huellas digitales.
En un comunicado, el Departamento indica que, de aceptarse su propuesta, esos visitantes también deberán someterse al control de sus huellas digitales a su salida de Estados Unidos si se marchan por cualquier puerto o aeropuerto.
Según apuntó el secretario de Seguridad Nacional, Michael Chertoff, 'la comisión que investigó los atentados del 11 de septiembre de 2001 exigió controles biométricos de entrada y de salida, porque esos controles confirman que los viajeros son quienes dicen ser y que el propósito de su viaje es el que aseguran'.
'Hemos creado un sistema de entradas efectivo, y combinado con el sistema de salidas que proponemos, habremos dado un paso de gigante en la seguridad de las fronteras estadounidenses', declaró Chertoff.
La propuesta, explica el DHS, exigiría a las líneas aéreas comerciales y a las empresas propietarias de cruceros recolectar la información biométrica y transmitirla al Departamento en un plazo de 24 horas una vez el visitante hubiera salido del país.
Estas compañías ya están obligadas a entregar al DHS una serie de datos sobre sus pasajeros antes de que éstos abandonen el país.
El Departamento de Seguridad Nacional, que ya experimentó un programa piloto para la recogida de datos biométricos a la salida en varios puertos y aeropuertos del país el año pasado, pretende poner en práctica el nuevo procedimiento a partir de enero de 2009.
Esta nueva norma, alega el DHS, permitirá 'mantener la autoridad necesaria para gestionar de manera efectiva el programa de exención de visados' para los turistas y empresarios de una serie de países, entre los que se encuentran España y la mayor parte de los miembros de la Unión Europea.
Si el programa de control biométrico a la salida 'no se ha puesto en marcha para el 30 de junio de 2009, es posible que el Departamento no pueda extender el programa de exenciones de visado a nuevos países', como reclaman socios de la Unión Europea como Polonia o los países bálticos.