Según el diario Clarín, los comerciantes del barrio de Palermo comentan que no sólo bajó el turismo, sino que además los visitantes gastan menos y regatean más. De esta manera, el barrio que más rápidamente creció en los últimos años, gracias a los restaurantes, locales de indumentaria y de diseño, comienza a notar la recesión.
Los rubros que más se ven afectados por la merma del turismo en el barrio son la indumentaria y la hotelería, mientras que los locales que comercian productos más baratos parecen sufrir menos la crisis.
En cuanto a la gastronomía, la actividad bajó mucho, ya que, según afirman los propietarios de restaurantes y bares de la zona, el tipo de cambio ya no es tan conveniente para los turistas.
Para superar la crisis, los comerciantes de Palermo ofrecen descuentos y promociones, tanto en indumentaria como en materia gastronómica.