Sistemas de aire acondicionado submarinos, iluminación racional, huertos tratados con fertilizantes biológicos, spas instalados en construciones de adobe son otros tantos argumentos para los turistas deseosos de vacaciones ecológicas.
"La gente se dice que, puesto que viaja, más vale hacerlo guardando la buena conciencia medioambiental", dice Juergen Seidel, director del grupo hotelero Six Senses, implantado en Tailandia y en Vietnam.
Al sur del balneario tailandés de Hua Hin, los empleados del Six Senses Hideaway, un complejo de doce hectáreas, se desplazan en bicicleta a la sombra de las palmeras.
Los clientes son alojados en residencias individuales construidas con materiales locales. En las habitaciones no hay prácticamente ningún objeto de plástico y, en la mesilla, un prospecto insta a los clientes a compensar las emisiones nocivas de gases provocadas por su viaje en avión.
Los complejos turísticos ecológicos como éste, con sus spas, sus jardines, sus calefones solares y su aire acondicionado, que se interrumpe en cuanto se abre la puerta, están muy a la moda.
"Cada años, comprobamos un aumento de entre 10 y 20% del número de turistas de este mercado particular", comenta con satisfacción Juergen Seidel.
"Los europeos se sienten culpables por la duración de los vuelos y las emisiones de gas de efecto invernadero que los mismos producen", estima Srichan Monrakkharom, directivo del complejo hotelero de Hua Hin.
El año pasado, un informe de las Naciones Unidas indicaba que el turismo (en particular los viajes aéreos) representan aproximadamente el 6% de las emisiones mundiales de dióxido de carbono, principal causante del calentamiento climático.
Los turistas son sensibles a los esfuerzos del sector hotelero en favor del medio ambiente, pero la cantidad de denominaciones "verdes" fuera de todo control crea confusión, señala Oliver Martin, de la Pacific Asia Travel Association.
En Camboya, Sok Kong, patrón del complejo Sokimex, asegura que el medio ambiente es su "principal preocupación", pese a lo cual planea construir dos terrenos de golf de lujo en una zona protegida de la montaña Bokor.
A menudo, las autoridades locales no comprenden qué es el ecoturismo, estima Yin Sorya, que trabaja para el gobierno camboyano. "Cuando hablan de ecoturismo, están pensando en clubs de golf o en hoteles de cinco estrellas", dice.
En Pnom Penh, el Quay Hotel (16 habitaciones) aparece como un pionero, con sus paneles solares en el techo y sus sistema de tratamiento de las aguas servidas.(Univision)