La original iniciativa fue ideada por cinco alumnos alemanes que participaron de la Competición Anual de Innovación 2007 y que rápidamente fue puesta en práctica en Alemania, como por ejemplo, en la Terminal 2 del aeropuerto de Munich.
La pequeña habitación de 2,5 por 1,4 metros, cuenta con refrigeración y calefacción, una confortable cama, un escritorio y una computadora con Internet libre para navegar.
Todo ello por el módico precio de 15 euros los primeros 15 minutos y luego cuatro euros por cada cuarto de hora que pase.
Si una persona necesita pernoctar y no desea no salir del aeropuerto y evitar el gasto de taxis y hoteles, podrá abonar 60 euros y pasar hasta nueve horas de la noche allí dentro.