El principal motivo de esta decisión es que el teléfono, construido en conjunto con el fabricante taiwanés HTC, no ha conseguido ni acercarse al número de ventas que otros dispositivos que funcionan bajo el sistema operativo Android (SO de Google) sí lograron, como por ejemplo el Motorola Milestone.
Tras haber generado un gran revuelo mediático con su lanzamiento -incluso se dijo que podría desbancar al iPhone-, su hardware y la versión actualizada de su sistema Android, fracasaron en atraer la atención de los consumidores.
Pese a esto, el fracaso del smartphone, supuso un paso más en la ascensión de Android como sistema operativo para móviles. En definitiva, el fin del Nexus One sirvió más para fortalecer Android que para convertirse en un dispositivo realmente competitivo.
Los analistas coinciden en que Google enfocará sus esfuerzos en mejorar el Android, que ya forma parte de decenas de dispositivos inteligentes en todo el mundo, y abandone la idea de fabricar nuevos dispositivos. Actualmente, sólo Vodafone en Europa y Australia y KT en Corea del Sur tienen el teléfono en su inventario.
Por su parte, otra compañía que hizo un anuncio similar fue Motorola. La empresa también formalizó el final de producción de su teléfono Droid, para preparar una nueva versión, que incluye varias novedades.