El jefe de la bancada de diputados nacionales del Frente para la Victoria, Agustín Rossi, confirmó ayer que Cristina Fernández reasumirá pasado mañana la jefatura del Estado. "Aunque no me comuniqué personalmente, los que hablaron dijeron que está muy bien, muy contenta y con mucha energía para retomar sus funciones", manifestó, en declaraciones radiales.
La mandataria, que, tras la extirpación de la glándula tiroides, se recluyó en la quinta de Olivos, pasó el fin de semana en la residencia oficial de Chapadmalal, acompañada por sus hijos, Máximo y Florencia, y su nuera, María Rocío García.
"Entre los desafíos que afrontará, seguramente, va a seguir consolidando la fortaleza de la economía argentina en un escenario internacional de muchísima volatilidad", remarcó Rossi. Cristina, de 58 años, tiene la intención de hacer su reaparición durante un acto público en la que estará acompañada por el vicepresidente, Amado Boudou -que la reemplaza desde el 4 de este mes-, y el gabinete.
Hasta ahora, no se anunció ceremonia especial alguna para la reasunción del cargo: sólo es necesaria la firma de un acta ante el escribano mayor del gobierno, Natalio Etchegaray, dejando constancia del traspaso.
Ante este escenario, parece factible que el cirujano Pedro Saco, que la operara en el Hospital Universitario Austral, la visite mañana en Olivos y le dé el alta médica definitiva.
Una de las consecuencias de la dolencia, de acuerdo a algunas fuentes, es que deberá respetar una "agenda más acotada, con menos actos públicos y viajes". Consejos iguales, sin embargo, ya recibió cuando afrontó cuadros de hipotensión. Por entonces, sólo los siguió durante un breve lapso.