La Comisión Electoral de Zimbabwe informó que el candidato opositor Morgan Tsvangirai
derrotó al Presidente Robert Mugabe, de 82 años y en poder desde 1980, en los comicios del 29 de marzo. Sin embargo la victoria fue con menos del 50% de los votos, y convocó a una segunda vuelta.
Tsvangirai ganó la primera vuelta con un 47,9% de los votos, contra un 43,2% para Mugabe, dijo Lovemore Sekeramayi, jefe de la Comisión Electoral de Zimbabwe.
\"Ya que ningún candidato ha recibido la mayoría de los votos válidos (...) se deberá celebrar una segunda vuelta en una fecha que será fijada por la Comisión\", dijo Sekeramayi.
Si las cifras son confirmadas por la Comisión Electoral, la segunda vuelta se realizará probablemente antes de que termine mayo.
Pero el opositor Movimiento por el Cambio Democrático (MDC), basándose en los resultados publicados por cada estación de voto, asegura que Tsvangirai superó el 50 por ciento de los sufragios, lo que haría innecesaria una segunda vuelta.
El vocero de Tsvangirai, George Sibotshiwe, acusó al gobierno de manipular los resultados: “Como pueblo votamos y nos expresamos democráticamente y alguien está tratando ahora de subvertir nuestra voluntad. Mugabe necesita reconocer su derrota y retirarse”.
No obstante, el partido Zanu-PF de Mugabe está lejos de reconocer la derrota, pese a haber perdido el control del Parlamento por primera vez desde la independencia nacional en 1980. En las cuatro semanas transcurridas desde las elecciones, el partido gobernante condujo una campaña de
violencia e intimidación contra activistas y partidarios de la oposición, aparentemente con el objetivo de desalentar el apoyo al MDC.
La oposición afirma que por lo menos 20 de sus partidarios fueron asesinados en la campaña de violencia encabezada por los militares, mientras que cientos fueron golpeados salvajemente y miles más expulsados de sus casas.
Tsvangirai cambió su posición varias veces en lo referente a una segunda vuelta. Primero insistió en que había ganado con 50.3% de los votos y que su victoria debía ser reconocida. Después dijo que estaría dispuesto a participar en una segunda ronda si el gobierno permitía una amplia
supervisión internacional de la votación y el conteo, incluyendo la presencia de organizaciones como las Naciones Unidas, proscritas en la primera vuelta.
Sin embargo, Tsvangirai endureció su posición al incrementarse la violencia contra sus partidarios y nuevamente dijo que no participará en otra votación. Esa posición puede ser difícil de mantener pues el líder opositor se arriesga a que parezca que está eludiendo una contienda directa con Mugabe, apuntó el diario inglés The Guardian.
Con todo, Mugabe enfrenta una dura prueba si se concreta la segunda vuelta. Un tercer candidato en los comicios de marzo, Simba Makoni, un ex Ministro de Finanzas que rompió con el Presidente y fue expulsado del Zanu-PF, obtuvo casi 10 por ciento de los votos, de acuerdo con las cifras gubernamentales.
Es probable que una elevada proporción de los partidarios de Makoni voten por Tsvangirai en una segunda vuelta, particularmente en Matabeleland, donde prevalece la hostilidad hacia Mugabe desde las masacres cometidas por el ejército contra disidentes y sus familias en la década de 1980, puntualizó The Guardian.